Así patinaron los jóvenes de Tlajomulco con Max Barrera

Regresar a Jalisco, la entidad que lo vio nacer y donde dio sus primeros pasos en la tabla, para compartir sus experiencias y logros con las nuevas generaciones, hace sentir vivo a Max Barrera, un skater profesional que ha dejado el nombre de México en lo más alto en todos los eventos que ha participado.

El sábado 31 de octubre, Max visitó el Espacio Alterno Lomas del Sur, de Tlajomulco, donde convivió con alrededor de 80 jóvenes, quienes, previo a la charla participaron en un juego de skate y los cuatro que completaron el juego sin errores fueron premiados con muñequeras y rodilleras de protección.

Durante la plática, Barrera recordó muchos de los cambios que ha habido en el Área Metropolitana de Guadalajara desde hace 25 años, cuando a sus 8 años y motivado por sus amigos Adrián y Saúl, se animó a subirse a una tabla por primera vez.

“Lo mínimo que puedo hacer es regresar a mi ciudad, tratar de hacer las cosas bien y hacer ruido. Guadalajara fue un punto clave en la historia del skateboarding de México, más que el DF; de hecho la primera demostración de profesionales fue de Dogtown y fue en Guadalajara, en los 70”, mencionó.

Aunque dedicaba su tiempo libre 100 por ciento al skate, Barrera nunca pensó en que pronto haría de la patineta su estilo de vida, pues era una actividad que realizaba simplemente porque lo hacía sentirse vivo, lo sacó de malas etapas y lo hizo volar.  

“En el 95 tuve un accidente de carro que casi me mata y paré dos años, cuando empecé a patinar otra vez me dio el ‘focus’ y me fui al DF, al poco tiempo dejé mi carrera y comencé a trabajar para irme a patinar a varios estados”, agregó Max, quien aseguró que el momento que le cambió la vida fue cuando decidió irse a Los Ángeles, California, una de las ciudades donde mejor se practica el skate profesional y donde radica desde hace 13 años.

“Estaba estudiando comunicación y quería hacer música, de repente me consumió más el skate y llegó un punto en la carrera o patinaba o estudiaba y elegí patinar, me llenaba más, aprendí a hacer música autodidacta, aparte de patinar hago música punk rock con mi amigo Nito de Guadalajara, la banda se llama Cardiel, necesitaba ese cambio, no pude quedarme en la burbuja de la conformidad y me fui a México, vendí mi primer carro y me fui a Los Ángeles.

Fuertes caídas y múltiples lesiones van de la mano en el día a día de un patinador, razón por la que, a decir de Max, no cualquiera es apto para practicar este deporte extremo, pues un skate profesional puede controlar el miedo y dolor e intentar hasta 100 veces un truco hasta alcanzar el resultado esperado.

Japón, China y Guatemala son algunos de los países en los que Max ha vivido todo tipo de experiencias, como cuando en Panamá lo arrestó la policía, pues no sabía que era ilegal no usar camiseta en la vía pública. Tras concluir la charla firmó playeras, gorras, patinetas y hasta los tenis de Miguel, un niño de 10 años.

Mientras alistaba su tabla verde de la marca Navaja, la cual él mismo creó, Max aconsejó a los jóvenes que aprovechen y cuiden los skateparks de Tlajomulco, pues durante su adolescencia eran muy pocos y privados. Teniendo como música de fondo temas de The Strokes, Foo Fighters, Héroes del Silencio, Max se asombraba de algunos trucos de los jóvenes. Después hubo improvisaciones de rap entre “El Rasman” y “El Jimmy”, quienes entre sus rimas hablaron de lo que implica patinar en la calle.

“Chambeen y viajen, la mejor decisión que tomé fue irme al DF y luego a Los Ángeles. No se trata de ser el mejor, no compitan entre compas y diviértanse juntos. Tienes que creer en ti, ese es el secreto, si le hubiera hecho caso a toda la gente que no creyó en mí, no estaría aquí, ni hubiera viajado por el mundo. Estoy seguro que van a salir varios vaguitos de aquí”, fueron las últimas palabras de Max, quien aseguró “el skate me ha dado todo, mi chamba espiritual es darle sueños a los morritos, que te vean patinar y digan: yo quiero ser como él”.

Al final, Max y el también skate profesional Nacho Heredia, quienes se conocen desde la infancia, plantaron dos arbolitos en las jardineras del skatepark del Espacio Alterno Lomas del Sur.

En Tlajomulco estamos comprometidos para brindar espacios de calidad a los jóvenes, por eso, creemos que al acercarlos al deporte ellos optan por alejarse de vicios y el pandillerismo y surgen sueños. Oscar Grajeda, uno de los ganadores del concurso y quien ya ha participado en varios campeonatos locales, pudo realizar por primera vez un “kick flip” luego de observar el estilo que empleó Max al ejecutarlo: “fue una experiencia muy buena, nunca había patinado con alguien así y es de los pocos skaters que conozco que conviven con la banda”, mencionó Óscar. 

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