Hoy iniciamos una nueva historia para Tlajomulco y lo hacemos con plena conciencia del reto que esto implica. Hacer historia no es un eslogan publicitario desprovisto de contenido. Por el contrario, representa el espíritu que llena esta plaza, una manifestación de esperanza, una síntesis de los muchos anhelos y sueños de miles de ciudadanos.
Por lo mismo, no podría comenzar este discurso sin plantear dos preguntas elementales: ¿Por qué y para qué estamos aquí? Sobre la primera, mi respuesta es simple pero llena de significado: estamos aquí por que la gente así lo decidió. Hace apenas dos años pocos creían que este proyecto político pudiera tener futuro. Nuestros detractores decían que no teníamos capacidad de organización, que nuestra propuesta no tendría aceptación, que la marca con la que competíamos no funcionaría. Sin embargo, todas esas críticas olvidaron algo que es fundamental en cualquier democracia: cuando el pueblo se decide, nada ni nadie puede detenerlo. Eso fue lo que pasó en Tlajomulco y por eso estamos hoy aquí.
Sobre la segunda pregunta, la respuesta es igualmente sencilla: estamos aquí para materializar el anhelo de nuestro pueblo de tener un gobierno a la altura de sus habitantes y de que Tlajomulco sea un mejor lugar para vivir.
Este gobierno tendrá memoria histórica porque no podemos perder de vista el pasado para enfrentar con éxito nuestro futuro. La historia reciente de esta tierra ha estado plagada de ejemplos de gobiernos irresponsables, corruptos e ineptos. Desde los tiempos en los que se sacaba dinero del cajón sin el menor recato, pasando por los gobernantes que con obras de relumbrón y con la bandera de ser de aquí, iniciaron el saqueo de su propia tierra y sentaron las bases para que el desorden fuera el eje rector del desarrollo. Siguieron quienes pervirtieron al máximo el concepto del servicio público y convirtieron al Ayuntamiento en una cueva de ladrones y vividores, en donde la desfachatez era el código de conducta generalizado. Vinieron los que anunciaron un cambio, lo intentaron y se quedaron cortos porque nunca descifraron que la transformación que Tlajomulco necesitaba era de mucha mayor profundidad que la ellos ofrecieron. Y luego, cuando se creía que lo peor ya había ocurrido, llegaron los últimos tres años y con ellos el regreso al pasado, la ineficacia convertida en principio, la irresponsabilidad hecha gobierno.
Hablo también de inteligencia porque la estupidez y la ineptitud tienen que desterrarse de la función pública. Cuando los funcionarios no tienen la capacidad ni la preparación para cumplir con sus tareas, no podemos esperar que el gobierno cumpla con la suya. Por todo ello, este no será un gobierno integrado por familiares o compadres del presidente. Aquí van a trabajar las mujeres y hombres que puedan asumir la responsabilidad de gobierno con integridad y con eficacia.
Este será también un gobierno con profunda responsabilidad social. Habremos de gobernar para todos sin distinciones de clase, raza, género, credo y orientación sexual. Pero que quede claro: nuestra prioridad es atender a quienes más lo necesitan, nuestro compromiso más importante es con los más pobres, con los más desprotegidos, con los más olvidados. Esa es la esencia de un gobierno de izquierda auténtico. Por ello, políticas sociales exitosas como las implementadas por el Gobierno del Distrito Federal, encabezado en su momento por Andrés Manuel López Obrador y ahora por Marcelo Ebrard, serán pilares de nuestra acción de gobierno. Así, ratifico mi compromiso de entregar uniformes y útiles escolares gratis a los alumnos de educación básica en las escuelas públicas de Tlajomulco y la ampliación del programa de adultos mayores y madres solteras en todo el territorio municipal.
Construir una visión de futuro para Tlajomulco será también una tarea central. Un pueblo que no sabe a dónde va, es un pueblo que paga muy caro la improvisación y la ocurrencia. Yo no quiero que Tlajomulco sea un municipio dormitorio en donde se pierda la cohesión social y en donde no exista sentido de pertenencia. No quiero que Tlajomulco siga siendo la nota roja por el ambiente de inseguridad que se respira. No quiero que Tlajomulco se convierta en el patio trasero del área metropolitana. No quiero que los medios de comunicación sólo hablen de Tlajomulco para burlarse, como hasta ahora, de sus malos gobernantes. No quiero que Tlajomulco pierda calidad de vida por decisiones equivocadas, por omisiones en el trabajo de gobierno o por la falta de decisión para corregir el rumbo. Al contrario: yo veo a Tlajomulco en 10 años como el municipio más importante de Jalisco, veo a su gente orgullosa de vivir aquí, veo a un gobierno cercano a su pueblo y consiente de su responsabilidad. Veo pues a una tierra con vocación de futuro.
Por ello, y lo digo con fuerza, en este gobierno se acabaron los aviadores, se acabaron los lujos y los gastos innecesarios, se acabo el dispendio en celulares, coches, viajes y comidas. Se acabo la tolerancia para seguir pagándole un sueldo a ineptos o corruptos. Este será un gobierno serio y trabajador. Por eso, quiero anunciar que a partir de mañana, gracias a la solidaridad y compromiso de nuestros regidores, iniciamos con el cumplimiento de los compromisos de campaña reduciendo el sueldo del Presidente Municipal en 15 % y el de los regidores en 10% asumiendo además que estos no sueldos no tendrán incremento alguno en los tres años de gobierno.
Todos quienes habrán de tener una responsabilidad en el gobierno saben que si no cumplen con ella y no le cumplen a la gente, serán inmediatamente despedidos. Por eso, valoro enormemente el que mi equipo cercano de trabajo ya puso sobre la mesa sus renuncias, entendiendo que éste es un gobierno a prueba. De hecho el primero que está a prueba soy yo y, en ese sentido, ratifico mi compromiso de realizar a la mitad de mi periodo una consulta pública para darle a la gente la posibilidad de ejercer la revocación de mandato. Aprovecho la ocasión para invitar a todos los presidentes municipales de Jalisco a que asumamos este compromiso de manera conjunta. Anteponiendo nuestra convicción democrática, hagamos efectivo el derecho de los ciudadanos a quitarnos del cargo si no funcionas como gobernante. En pocas palabras, llenemos de contenido la premisa de que el pueblo manda y sujetémonos, sin miramientos, a la voluntad popular.
El segundo compromiso es poner todo nuestro empeño para implementar inmediatamente un programa de trabajo y una serie de políticas que nos permitan atender con prontitud los problemas que enfrenta nuestra tierra y nuestra gente.
Por supuesto que el desarrollo urbano se ha convertido en tema obligado al hablar de los retos de Tlajomulco. Estamos consientes de que el modelo de crecimiento que prevaleció en nuestro municipio ya tocó fondo y está totalmente agotado. Pero también es cierto que quienes pregonan que el crecimiento de la ciudad se puede detener por decreto demuestran su ignorancia. Nuestro municipio seguirá creciendo pero a partir de dos criterios centrales. Primero, el crecimiento será ordenado, apegado a la Ley, sin negociaciones por debajo de la mesa, y sin permitir que se construyan casas en lugares sin infraestructura adecuada para garantizar la calidad de vida de sus habitantes. En segundo lugar, seguiremos creciendo siempre y cuando avancemos en la solución de los problemas de quienes ya viven aquí. No puede haber más habitantes cuando los que tenemos carecen de lo más elemental. No se pueden seguir construyendo más casas mientras que las que ya existen no cuentan con vialidades, escuelas, hospitales, alumbrado, servicios básicos, seguridad o espacios públicos dignos. Es nuestro compromiso terminar de una vez por todas con el modelo de desarrollo que dominó a nuestro municipio por una década, basado en la voracidad de gobernantes y empresarios. Ahora le toca a la gente, a los ciudadanos. Por eso, en Tlajomulco a partir de mañana hay nuevas reglas del juego que van a garantizar el orden y la legalidad del crecimiento urbano.
El tema del agua representa un reto monumental, porque tenemos una estructura administrativa que no sirve y que es obsoleta, pero además por una cuestión elemental: cada vez somos más habitantes y cada vez hay menos agua. Atender el tema del agua con una visión integral que va desde la administración, el cobro, la calidad y el abasto de agua potable, así como el tratamiento y el manejo de aguas residuales o la solución a las inundaciones en zonas de riesgo del municipio, será una tarea prioritaria. No puede volver a pasar, como está sucediendo hoy en Tulipanes, que una comunidad esté semanas sin suministro de agua y que el gobierno simplemente no haga nada.
La movilidad es sin duda otro tema central. No es posible que un ciudadano de Tlajomulco invierta hasta 5 horas al día en transportarse a su trabajo, o que los cuellos de botella de López Mateos o de la avenida Concepción del Valle se agraven día con día y nadie mueva un solo dedo. El tema de la movilidad implica una mejor planeación urbana, un mejor transporte público y una mejor infraestructura vial. Que quede claro: ningún interés particular puede estar por encima de los intereses de la comunidad, y bajo este criterio tenemos que impulsar, junto con el gobierno del estado, una reestructuración integral del transporte público, metiendo en orden a los transportistas, diseñando una estrategia multimodal que incluya tren suburbano, tren eléctrico, macrobus, camiones, mototaxis, ciclovías y, lo subrayo, un profundo respeto al peatón. Este esfuerzo, por supuesto, deberá estar acompañado de una inversión histórica en vialidades que le urgen al municipio y al área metropolitana de Guadalajara.
No podría describir hoy todas las acciones, programas y proyectos que vamos a emprender ni hablar de todos los problemas que pretendemos resolver. Pero pueden estar seguros de que sabemos qué le duele a Tlajomulco. Sabemos de la desconfianza de la gente en el sistema de seguridad pública municipal y que por la actuación de algunos elementos, hoy los ciudadanos no se siente protegidos por la policía. Sabemos del rezago que existe en infraestructura educativa, que las escuelas son insuficientes y que muchas no están equipadas con lo básico para su operación. Sabemos que los servicios de salud dejan mucho que desear y que no es posible, por citar un ejemplo, que en la delegación más grande que es San Sebastián se den 8 fichas al día para recibir atención médica. Entendemos la falta de oportunidades de trabajo para nuestra gente, somos consientes que los servicios públicos tienen que ser de mejor calidad, sabemos de la falta de espacios deportivos adecuados para nuestros jóvenes y que la oferta cultural es prácticamente nula. Entendemos también la urgencia de sanear Cajititlán para que nuestro lago viva y se convierta en un polo de desarrollo turístico y económico de la mayor importancia. En fin, entiendo muy bien el tamaño del reto que tenemos enfrente, sé de donde partimos y entiendo que 3 años no alcanzan para hacer todo lo que quisiéramos.
Soy consciente, y espero que la gente también lo sea, de lo difícil que va a ser atender todos los problemas que hoy tenemos. Nos dejan un municipio siniestrado, producto de muchos años de abandono e irresponsabilidad. Nos dejan un presupuesto para el 2010, 20% menor que el de este año. Nos dejan una administración sumida en el desorden y en el descrédito. Entramos al gobierno en plena crisis económica, con caídas estrepitosas en los niveles de empleo, con un ambiente de inseguridad a nivel nacional que a todos nos preocupa. Esas son las condiciones en las que arrancamos nuestro gobierno.
Este momento debe servirnos para recordar la larga y difícil lucha de la izquierda jalisciense. Miles de mujeres y hombres que nunca han desistido de trabajar por los ideales de libertad y justicia. El gobierno de Tlajomulco aspira a representar con dignidad los principios ideológicos y programáticos de la izquierda, con una visión moderna, sin extremismos pero con convicciones. Este triunfo es de todos ustedes, los perredistas, los petistas, la sociedad civil organizada, los ciudadanos progresistas, los que luchan todos los días, los imprescindibles.
Y por supuesto, mi mayor agradecimiento a ustedes, a la gente que creyó en este proyecto, a la gente que cambió la historia de nuestra tierra, la gente que fue y será el impulso y el motor de este esfuerzo. Miles de guerreras y guerreros que no se dejaron impresionar por la adversidad, que lucharon por sus ideales, que se comprometieron a construir un mejor futuro para sus hijos, que no le tuvieron miedo a nada ni a nadie. Este momento es sobre todo suyo, disfrútenlo y vívanlo como un logro personal. Si no fuera por ustedes, ninguno de nosotros estaría hoy aquí.
Hoy inicia una nueva historia para Tlajomulco. Empezamos con la frente en alto y así saldremos en tres años. Vamos a demostrarle a la gente que confió en nosotros que no se equivocaron. Vamos a construir un gobierno ejemplar. Vamos a cumplir nuestros compromisos. Vamos a dignificar a la política. Vamos a demostrar que desde la izquierda se sabe gobernar. Vamos a recuperar la esperanza de la gente. Vamos a sacar adelante a Tlajomulco.

Ing. Enrique Alfaro Ramírez
Presidente de Tlajomulco de Zúñiga
